miércoles, 2 de noviembre de 2011
Feliz Cumpleaños
Hoy 02/11/11 cumple años mi compañerito de todos los dias, Anam Cara. Nueve años de compañia mutua, con diferencias, con penas, pero fundamentalmente con mucha alegria. Su devocion hacia mi me llena de orgullo y de satisfaccion. Nos queremos mucho y compartimos muchas cosas que van mas alla de la comprension de los demas. Feliz cumple, amigo!!!!!!
martes, 29 de marzo de 2011
CUENTOS
Muchos surcos pasaron por mi rostro,
Muchas nieves soplaron en mi pelo,
El tiempo paso.
El mundo creció y dio vueltas y vueltas,
Rapido, lento, absurdo.
No había nada, todo estaba oscuro y triste
Y un viento llega...
Un viento fresco, vital, sensual y arrollador,
puso su mano en mi hombro y me dijo:
Es tiempo de ser feliz...
Levanta tu alma,
Endereza tu cuerpo y sonríe
Bríndale tus carcajadas a la vida
Y respira profundo.
Inhala el sentimiento que te llega,
Bendice la paz
Y abraza tu espíritu.
Toma la mano que te ofrecen
Y déjate guiar...
Y así fue...
El ángel me tomo,
Me elevo en los tiempos
Me inundo de amor
Me abrazo con deseo y con pasión
Me transporto a los mundos de los dioses y las hadas
Y viaje con ella
Y dormí con ella
Y me ame con ella, porque al amarla me amaba
Y conocí a los santos, y a Dios, y a Júpiter y a Venus...
Y todo fue un todo
Gigante y con un nombre:
PATRICIA...
Patricia amor, Patricia vida, Patricia todo...
Y ese todo fue mas que todo
PATRICIA MADRE,
Un pequeño retoño de un tronco grueso de sequoia
Y de una frágil rama de abedul,
La savia del amor lo había formado
Y Alli estaba, palpitando sonoro en
Las maquinas creadas para escucharlo
Y Alli estaba custodiado y protegido en
La foto especial para verlo.
Y las manos entrecruzadas lo abrazaron...
PATRICIA TODO
PATRICIA AMOR
PATRICIA MADRE...
Los surcos se borraron en el rostro,
Las nieves se volaron sobre el pelo...
El mundo es nuevo y hermoso...
SOMBRA
Se fue quedando despacito. De su boca desdibujada salió el último estertor agónico y murió.
Lo velaron cuatro ratas cristalinas y trasparentes de hambre y un par de botellas vacías de semillón barato.
Se llamaba..., no importa el nombre, podría tener cualquiera entre un millón de nombres perdidos. Había hecho de todo y había vivido de todo, hasta que decidió ser croto. Croto en el real sentido de toda la palabra; de ropa, de alma, de vida, de muerte, porque seguía siendo croto hasta en la muerte y hasta en los últimos minutos anteriores a ella, cuando pensaba y recordaba
su vida...
Era uno más, uno más entre toda una estela de perdidos en la noche, entre todas las almas errantes que deambulan en el espacio de la vida, entre todas las sombras que se apretujan en el hueco de la muerte.
Miro hacia el cielo y retrocedió en el tiempo; se vió niño, se miró joven, se sintió adulto y se encontró anciano; y siempre se veía igual, una sola imagen aparecía en su memoria: croto, linyera, vagabundo, atorrante, sí, todo representado en una sola visión.
Pero que representaba todo eso?
Su aspecto exterior era lo mismo que su interior?
Ni él lo sabía y tampoco le importaba. Era un convencido, quiso ser lo que era y lo que fue y quería morir como tal.
No quería buscar una significación distinta a su vida, no quería buscar una explicación psicológica a su personalidad ni un motivo para su deambular por las calles, inmerso en su mugre, su locura y su miseria.
Y allí en ese instante, antes de morir, descubrió porqué estaba en el mundo.
Miró el guiño del cielo y entendió. No era uno más, era uno especial, vivió como quiso y moría como quería, sin cambios, sin adaptaciones, sin mezclarse con la otra parte de la sociedad, la buena, la limpia, la pura, la correcta...
Porqué, para qué? Ni él mismo lo sabía...
Cerró los ojos, suspiró y se quedó despacito. Las ratas cantaron el requiem y el viento acompañó la partida de su alma.
En la calle, las hojas del diario que lo cobijaban se agitaban como pañuelos blancos despidiendo al amigo, mientras una botella vacía de semillón barato rodaba hacia la nada, hacia el infinito.
PERROS
Era una mañana como todas las mañanas de invierno. Fría, húmeda, triste.
Unas hojas olvidadas que dejó el otoño con su paso cansino y haragán, se arremolinaban en la puerta de la casa, de la humilde casa que quedaba en la humilde cuadra del humilde barrio de la humilde localidad de Avellaneda.
Como todos los días, Sergio se disponía a salir para su bendito trabajo, ya pensaba en cuantas hojas iba a sellar y en cuantas veces su querido jefecito le diría: Falta mucho, pibe?
Abrió la puerta. La vieja puerta cancel y observó extrañado. Dos perros, raros, peludos, sucios, con un marrón más marrón que lo habitual, se encontraban sentados en la vereda y mirando hacia su puerta. No hacían nada más, solamente lo miraban, pero su mirada era muy especial, algo extraño surgía desde dentro de esos ojos, algo que venia de otro lado, de otro mundo, de otra vida.
Un escalofrío recorrió la columna vertebral de Sergio. Que raro, penso si hace 30 grados a la sombra!
Intento salir y al dar el primer paso los dos perros se movieron al unísono, cerrándole la salida, no ladraron, no gruñeron, no respiraron, simplemente se movieron, amenazadoramente, lúgubremente, siniestramente.
Cerrando lentamente la puerta, Sergio observo en el cielo una extraña nube muy negra que se aproximaba
En contados instantes se encontraba sobre la casa, encima de ella, abrazándola, envolviéndola
Todo se ensombreció, Sergio no podía ver, todo era obscuridad a su alrededor, todo era silencio, solamente se escuchaba el jadeo lento y pausado de los perros.
Están adentro, penso Sergio, como hicieron?
Nada se entendía, era como girar en el medio de la nada, todo era negro y blanco a la vez, todo era feo y hermoso a la vez.
Quiso moverse y no pudo, quiso hablar y no pudo, quiso respirar y se dio cuenta que tampoco podía, y entonces entendió, todo lo oscuro se hizo claro, una gran luz lo iluminaba todo, cada perro tomo cada uno de sus brazos, sin apretarlo, suavemente y Sergio se dejó llevar, flotó, se meció al compás de una suave y hermosa brisa y se unió al todo, sintió que pasaba a formar parte de otra cosa, de otra naturaleza, mientras observaba los ojos ahora simpáticos y dulces de los dos perros marrones, más marrones que lo habitual.
LA ROPA COLGADA
Era una hermosa mañana de primavera.
Patricia, como lo hacia habitualmente, se dirigía a colgar la ropa en la azotea de su casa.
Subía tranquilamente y contaba uno por uno todos los escalones de esa rutinaria escalera, como lo venia haciendo todos las mananas de todos los días de su rutinaria vida.
En una mano llevaba el canastito de los broches y en la otra el balde con la ropa mojada y recién lavada.
Sabia que tenia que bajar y volver a subir, porque en su casa eran muchos y mucha ropa se lavaba. Mucha ropa, penso, maldita ropa, volvió a pensar, y lo repitió en voz alta, mirando ese balde que parecía burlarse de ella, maldita ropa, maldita ropa...
No sabia que sintió, pero algo extraño toco su mano he hizo que soltara el balde. Carajo, dijo entre dientes, mientras juntaba toda la ropa que se había caido en la escalera.
Siguió su camino y abrió la puerta de la terraza. Un sol radiante acaricio su cara, sus manos, abrazo su cuerpo como el mejor de los amantes y se sintió en plenitud, querida, amada, deseada por el mundo. Suspiro, hondo, profundo... y grito..., algo volvió a tocar su mano y volvió a soltar el balde y nuevamente junto la ropa, la maldita ropa, que estaba desparramada en el piso.
Tarareando una vieja melodía, Patricia, colgaba la ropa y pensaba..
Cuantas veces en mi vida he colgado esta maldita ropa, cientos, miles, millones?
Se alejo de la soga y observo su obra de arte. Las prendas se balanceaban al compás de la leve brisa que se había levantado...
Tenían un movimiento acompasado que la sorprendía y la admiraba. Quería apartar la vista de la ropa y no podía, era como que producía un efecto hipnótico sobre ella. Trato de alejarse y no pudo...
Una enorme nube negra tapo el hermoso sol. La leve brisa se transformo en un viento helado que empujo a Patricia hacia la soga.
Quería evitarlo y no podía. Sus piernas se movían como autómatas y enseguida se encontraba encima de las prendas.
El olor del suavizante impregno su nariz, estaba demasiado cerca...
Las medias taparon sus ojos, las remeras se amontonaron sobre su cara y las camisas, las odiadas camisas, enroscaron sus mangas en su cuello.
Creyó escuchar una carcajada distante cuando cayo al suelo, mientras las mangas apretaban cada vez mas su cuello...
El sol brillaba como nunca en el cielo.
Sobre el piso de la azotea, un montón de ropa limpia se mezclaba con la soga y los broches, mientras en el aire se propagaba un hermoso olor a suavizante.
LA ROCA
Arkas era un hermoso niño rubio.
Esa mañana como todas las mañanas de su vida estaba recorriendo la campiña.
Un sol radiante esparcía su calor y luz, y hacía resaltar,
todos los hermosos colores de la naturaleza.
Arkas caminaba esquivando las pequeñas piedras que aparecían a su paso, brincando sobre ellas y esparciendo sus hermosas carcajadas.
Al dar vuelta un recodo del sendero que seguía, una gran piedra verde apareció delante de su vista, era enorme y Arkas debía levantar su mentón hacia arriba para poder verla completamente.
Era hermosa, pulida, brillante. De su tono verde se escapaban reflejos que obligaban a Arkas a entrecerrar sus ojos.
Una extraña sensación le produjo al niño un estremecimiento, algo sentía en su interior cuando observaba a la piedra.
Se fue acercando lentamente y extendiendo la mano tocó con la punta de sus dedos la roca...
Arkas tomaba la leche en su casa en compañía de su familia. Su hermanita, Nirva, jugueteaba con un pedazo de pan tratando de cortarlo con sus dos dientes. Su madre canturreaba en la cocina una vieja tonada galesa y fuera de la casa se escuchaban los ladridos de los perros.
Arkas tuvo un sobresalto. Esa escena le era familiar, ya la había vivido. Todo era repetido. Se quedo en silencio y recordó la piedra.
Salió de la casa corriendo por el sendero. Se encontró nuevamente con la roca, en el mismo lugar. Su respiración se hizo agitada y temerosa. Volvió a acercarse a la piedra, extendió su mano y esta vez apoyó toda la palma en ella...
Se sentía raro, estaba todo oscuro y se dio cuenta que se encontraba dentro del armario. Recordó que su madre lo había puesto en penitencia por derramar la leche a propósito... y también recordó que eso había sucedido cuando tenía dos años...
Volvió a salir de la casa y corrió nuevamente hacia la piedra...
Alli estaba, brillante, refulgente. Se acercó lentamente y la abrazó...
Su cuerpo empezó a temblar, una enorme oscuridad se abalanzó sobre el, y todo comenzó a girar como un remolino. Su mente se estiraba como masa y los sonidos se arrastraban en su mente....
Se sentia comodo, se puso de costado acomodando el cordón que lo alimentaba, mientras el líquido amniotico lo envolvia en su abrazo protector.
LA NUBE
La nube era extraña, gris, de contornos irregulares.
Entró por la ventana abierta del dormitorio y se instaló sobre la cama de Juan.
Juan dormía, profundo, relajado y desconectado del mundo que lo presionaba continuamente, según le comentaba el todas las mananas a su esposa.
La nube se movia y acompasaba la respiracion de Juan. Subia y bajaba sobre el cuerpo de este, como si estuviera atada con un hilo invisible.
Poco a poco, se fue apoyando sobre el rostro del hombre. Juan respiraba , suavemente.
La nube, en cada inhalacion, iba introduciendose por la nariz de Juan. Pronto no quedo nada, toda estaba dentro del hombre.
Algo raro empezo a suceder, el exterior de Juan estaba cambiando, el tono de su piel iba pasando a un color cada vez mas blanco, sus ojos iban desapareciendo de sus cuencas, sus facciones se hacian cada vez mas borrosas y su cuerpo perdia poco a poco su contorno.
Ya no era un ser humano,su lugar estaba ocupado por una nube extraña, una nube que empezo a elevarse y a buscar un horizonte cada vez mas lejano.
Dentro de ella, aferrandose al ultimo y minusculo pensamiento que le quedada, Juan extrañaba la presion del mundo que antes lo cobijaba.Siguio elevandose, lentamente. A lo lejos, diviso una luz muy brillante, que lo atraia inmensamente, y oh, sorpresa, comenzo a sentirse muy feliz. Ya nada importaba, todo estaba bien. Pudo girar la cabeza y al mirar hacia abajo vio sobre una cama un cuerpo muy parecido a el.
LA MUELA
Esa mañana empezó a molestarle. Hacía mucho tiempo que su dentadura no le traía problemas. Recordaba cuando era chico que su madre lo llevaba todos los miércoles a su dentista y que éste le decía: Cuida tu boca para no tener problemas en el futuro. Mentiroso! Pensó para sus adentros, mientras las puntadas en la muela se hacían cada vez más dolorosas.
Hacia las seis de la tarde el dolor ya era insoportable.
No aguanto más! Dijo Ezequiel, saliendo del departamento.
Recordaba sus cursos de control mental y el dominio que había tenido sobre su mente y su cuerpo; pero un día todo había desaparecido, se había esfumado; ya no tenía ninguno de sus dones, era como si de golpe todo lo hubiera abandonado para dirigirse a otro lugar; fue algo incomprensible y ninguno de sus viejos maestros se lo pudo explicar, es decir, todos no, hubo uno que le ofreció una teoría descabellada. Sí, la podía recordar, en algunos libros antiquísimos se mencionaban casos similares.
Todos los poderes, todas las fuerzas psíquicas de un ser, se alojaban en un lugar de su cuerpo e iban formando y moldeando otro ser que en determinado momento sin época ni lugar, se manifestaba a la vida.
Bah!, todas leyendas, pensó Ezequiel.
El Dr. Ribaudo era un buen odontólogo, tenía muchos años de profesión y una excelente clientela, adquirida con esfuerzo y capacidad.
Cuando observó a su nuevo paciente sintió una extraña sensación, era como si no fuese una sola persona, como si en su consultorio se hubiesen alojado presencias especiales.
Que tontería!, se dijo, mientras le hacía abrir la boca a Ezequiel. Debemos extraerla... fue todo su comentario, al mismo tiempo que preparaba la anestesia. Con la pinza en la mano el Dr. Ribaudo volvió a sentir esa extraña sensación; a medida que la iba acercando a la muela, la misma se acrecentaba.
Que tontería!, volvió a pensar el odontólogo, mientras se afirmaba para darle el último tirón.
Era una muela hermosa y especial. Ambos la miraron extasiados y sorprendidos. Era grande y blanca, de un blanco muy brillante, tanto en su cuerpo como en sus seis raíces. Se miraron mutuamente y empezaron a darse cuenta de ciertas cosas...
Seis raíces!, era imposible... y además no había sangre..., la extracción no había sangrado.... Volvieron a mirarse y volvieron a mirar la hermosa muela..., pero ya no era hermosa, algo había cambiado y seguía y seguía cambiando, el color ya no era blanco, se estaba transformando en un tono ceniza con un olor nauseabundo que provocaba náuseas, las raíces ya no eran pequeñas y brillantes, habían crecido y se erguían amenazantes, su tamaño empezó a hacerse gigantesco...
El Dr. Ribaudo y Ezequiel se sintieron atrapados, ya no tenían lugar en la habitación; eran comprimidos contra las paredes mientras las enormes raíces rodeaban sus cuerpos y apretaban sus cuellos.
Todo fue muy rápido...
Ningún ruido salía ya del consultorio..., sólo se sentía esa rara sensación de una presencia extraña, distinta...
Era una mata de pelo, esas matas de pelo y pelusa con las que juega el viento en los pisos de mosaicos. Jugaba en el aire, se levantaba, volaba un rato y luego aterrizaba en otro sitio no muy lejano.
Juan la observaba en silencio mientras aguardaba en la sala de espera. Había ido a hacerse una ergometría; hacía bastante tiempo que sentía esas molestias en su costado izquierdo y quería sacarse todas las dudas; ya el electrocardiograma había dado bien y ésta era la última prueba. Bah! Pensó, la última de qué? Como si hubiese algún final; que tontería, volvió a pensar para sus adentros.
La mata de pelo seguía revoloteando. El anterior paciente ya había pasado y le tocaba el turno a Juan; estaba solo en la sala de espera. Como era temprano por la mañana, habían apagado las luces y la única iluminación la provocaba la luz del día que entraba tímidamente por las ventanas, diluida por unas hermosas cortinas de voile blanco.
La mata de pelo ahora estaba quieta, pero había cambiado sus movimientos.
Qué extraño? pensó Juan, De donde vendrá el viento? Mientras observaba que las cortinas permanecían quietas como si fueran de cartón.
Algo había cambiado, se sentía una sensación molesta, como opresiva; hasta el ambiente parecía enrarecido.
Juan empezó a sentirse inquieto, algo extraño estaba sucediendo. Sus ojos empezaron a recorrer la sala de espera, mientras la luz se iba haciendo cada vez más mortecina. Su corazón, su protegido corazón empezó a acelerarse, los latidos resonaban cada vez más fuerte en sus oídos y a través del vidrio del ventanal ya no se veía; miró sus brazos y comprobó que tenía frío, más que frío, miedo.
De pronto, su mirada se posó en la mata de pelo y la vió muy cerca, amenazante, siniestra. Que idiota, pensó, tratando de tranquilizarse. Desvió la vista un instante y eso fue todo; sintió que algo lo cubría, una mezcla de pelo y pelusa que se introducía en su boca, en su nariz, en sus oídos; quiso gritar pero no pudo, ya no tenía aire, ya no tenía luz, ya no tenía vida, se sintió absorbido, sintió que se desintegraba para integrarse a otro todo, a otra cosa, a otra dimensión.
Señor García, dijo la enfermera, haciendo pasar al paciente.
José, mientras tanto, esperaba su turno y observaba distraídamente como el viento jugaba con una mata de pelo y pelusa que estaba en el suelo de la sala de espera.
EL ARBOL
El viento soplaba como todas las mañanas, las pinochas se mezclaban con la arena y recorrían todos los lugares con múltiples arabescos.
Algo raro pasaba. Los pájaros que siempre acompañaban el despertar de Román en su amada Villa Gesell, esa mañana no cantaban. Las bochincheras cotorritas tampoco destrozaban el silencio matutino y el sol, ese día de otoño no prestaba su calorcito acogedor.
Todo estaba gris, todo excepto el árbol, ese hermoso pino que se encontraba desde toda la vida en la esquina de enfrente.
Sus ramas se movían en una danza muy especial, era como que abrazaban el aire y lo volvían a soltar, era como que el espacio del mundo entraba entre sus hojas y volvía a salir imprevistamente.
Ese juego continuaba y continuaba. Era raro, atrapante, incitante.
Román se sintió inquieto, ese juego lo asustaba y lo tentaba.
Qué locura, pensó?. Pero cada vez sin darse cuenta estaba más cerca del árbol.
Todo lo gris se hizo negro de pronto, el viento se manifestó con más fuerza y Román se encontró frente a frente con el pino.
Era extraño, una enorme vibración se percibía en el ambiente, algo distinto, especial, una fuerza extraña que rodeaba su cuerpo y lo abrazaba. Quiso huir pero su cuerpo no respondía.
Primero sintió el calor de unas hojas, suaves, que tocaban su cuerpo, lo acariciaban, luego fueron ramas que lo abrazaban y pronto se encontró dentro del pino, sumergiéndose en un maravilloso y extraño mundo de savia y explendor. Sintió que pasaba a formar parte de la vida, de la muerte, de la tierra, de la noche, del día.
Sintió que formaba parte de la naturaleza, de la historia, retrocedió en el tiempo y en el espacio. Era llevado de la mano por el pino y toda su historia. Vivió los tiempos y los hechos y se sintió parte del todo, del universo, de la vida.
Al lado del pino se encontraron las huellas de un par de zapatillas Avia y el árbol exhibía con orgullo su nuevo brote.
LA CASA
Román y Patricia caminaban bajo la llovizna; trataban de acelerar el paso para llegar al auto; detrás de ellos, Mariano, Florencia, Julieta y Mercedes, jugaban con las pequeñas gotas de lluvia y los charquitos que se iban formando.
Apareció imprevistamente la esquina y esa enorme casa, rara, sombría y solemne. Un hombre alto, rubio de pelo corto, estaba cerrando la interminable reja que la custodiaba.
Román dijo: Qué hermosa casa!
Inmediatamente, el hombre alto y rubio, dijo: Quieren pasar?
Algo los impulso, no supieron que, pero aceptaron al instante.
La reja se cerró detrás de ellos y atravesaron el enorme parque con miles de canteros primorosamente recortados.
Una bruma, producto de la lluvia los envolvía, abrazándolos.
La casa apareció delante de ellos. Sus miradas se elevaron hacia el cielo siguiendo el frente de ella y el dolor de cuello impidió que pudiesen verla por completo.
El hombre abrió la gigantesca puerta de madera tallada y un grito de asombro se escapó de todas las bocas. Un enorme living de mosaicos cuadriculados se mostró ante sus ojos. Un sinfín de estatuas de mármol y de viejas armaduras medievales se apoyaban sobre él. El hombre metió su mano en un hueco en la pared y una puerta se abrió en tres pedazos dejando a la vista una entrada sin luz y lugubremente siniestra.
Todos entraron lentamente y una voz chillona preguntó: Quien es?. Sobre una cama antigua de bronce una mujer en camisón, con cofia y dos algodones sobre los ojos, elevaba su cuerpo, interrogándonos.
El hombre la ignoró siguió su camino y todos con él.
Pasaron por otra habitación, donde en una cama matrimonial, una pareja con camisón y cofia, dormían profundamente.
Todo era espectacular. De cada habitación salían hacia el cielo dos o tres escaleras, de madera, de mármol, de hierro, y se elevaban uno, dos, tres pisos.
Todo era en distintos tonos de marrón, de ocre, de beige, de negro.
Por una puerta doble accedieron a una enorme cocina repleta de utensilios, donde una sirvienta con delantal celeste repasaba las ollas de cobre.
Después de pasar por galerías, salas, baños, etc, etc, etc, volvieron al living original, allí, en una armadura encontraron un mensaje: El hombre con bastón camina sin parar, y por más que quiera no vuelve al mismo lugar.
Román y Patricia tomaron el acertijo, y de pronto exclamaron: La casa está viva! Esa es la solución, no puede volver al mismo lugar, porque la casa vive y en cada latido cambia. Es espantoso, exclamó Patricia.
Corrieron hacia la puerta, pero no podían abrirla.
Las paredes empezaron a hacerse gelatinosas, los latidos se escuchaban cada vez más fuerte uniéndose con los propios.
Todo se puso oscuro, un silencio sepulcral se instaló en todas partes y se sintieron envueltos en algo cálido y agradable. Sus memorias se unieron a la gran memoria general y aceptaron su destino.
Ocuparon sus camas, después de ponerse sus camisones ANAM CARA
Hace un tiempo atrás, en el año 2005, empecé a escribir la historia de nuestro perro, pero a través de sus palabras, algunas cosas recuperé y otras las perdí, lo que quedó se me ocurrió transcribirlo ahora, ya que tengo "un blog", y aquí va...
01/02/05
Nació un dos de Noviembre del año 2005, no se sabe bien a que hora ni en que lugar. Las lenguas de la zona aseguran que fué en Mar del Plata o por ahí.
Se pasó los tres primeros meses de su vida en compañía de una hermana, en una jaulita de la veterinaria o Pet-Shop, como se dice ahora.
Tuvo la suerte que una familia geselina lo viera, y por supuesto como el padre quería un Rott-Wailer y la madre un Labrador, se llevaron el labrador negro que retozaba en la jaulita trás las rejas.
Le pusieron por nombre Anam Cara, que en celta quiere decir amigo del alma, porque esa familia, entre todas sus locuras, adora la música celta.
Y allí fué creciendo, entre mucha música, mucho sahumerio y mucho cariño.
Y allí empezó a pensar, porque sí y aunque parezca extraño, Anam piensa, y siente, y razona y comparte todos los acontecimientos de la vida de su querida familia.
02/02/05
Uy, ya amaneció, mejor que salga de la fiaca, por las dudas que baje alguien. Me voy a acostar un ratito en el suelo para disimular, no, mejor subo a ver si alguien está despierto.
Esta escalera me la conozco de memoria, catorce, quince y dieciseis, llegué. A ver, me voy a acercar a mi patrón. Siempre se mueve y me engaña, parece que se levanta y no, se da vuelta y sigue durmiendo.
Ah, ahí se levanta, mejor espero, porque por la próstata va al baño seguido y se acuesta otra vez.
No, está tardando, o sea que se está afeitando y ya baja a desayunar.
Bueno, a cumplir con la rutina: lo saludo con unos cuantos estornudos y me voy a mear afuera, por supuesto , cuando me abre la puerta.
Ahhh, bueno ya está, ahora a comer. Algún día me podrían dar otra cosa y no estas piedritas de mierda, por lo menos como. Bueno, un poco de agua y a dormir otro ratito. Hum, no me acuerdo si ladré un par de veces, por las dudas lo hago ahora.
Guau, guau.
Anam, callate.
Listo, ya está, cumplí con el estatuto y le hice sentir el mando. Ahora, a dormir un ratito y prepararme para otro día de trabajo.
03/02/05
Hum,hum,esto de desperezarse es fabuloso, pero algo pasa, hum claro, hace frio. Que raro, Enero y 10 grados. Ay, extraño mi estufita. Pero los humanos, que contradictorios que son, hace un rato escuché esta conversación entre mis amos:
Ama: Que frio!
Amo: Si, que frio,no, si sigue así voy a prender las estufas.
Ama: Como vas a prender las estufas en Enero.
Amo: Que tiene que ver, las estufas se prenden cuando hace frio, no de acuerdo al mes.
Ama: Bueno, no.
Y ahí terminó todo, y aprendí que en Diciembre, Enero, Febrero y Marzo no se puede tener frio, está prohibido por el estatuto de la mujer dueña de casa.
Hum, voy a dormir otro ratito, a ver si se me pasa esta sensación que no es calor, pero que jode.
22/02/05
Hace unos días estuvo de visita mi amito, el que me dice "pototo" y al que le puedo morder la mano, despacito, por supuesto. Vive en Lomas de Zamora, sólo, y trabaja en la Capital. Qué difícil es eso! Cuando yo estaba en la veterinaria, mi jaulita era mi mundo y mi hermana toda la relación que tenía con alguien. Después y por suerte me trajeron a esta familia, pero en el momento en que me sacaron y me separaron de mi compañera, me sentí muy mal, era como que se acababa el mundo y sin embargo descubrí al lado de mi gente, que la premisa fundamental de la vida es ser feliz, en el lugar en que estés y con quien estés, el resto es superfluo y la cáscara de lo importante. Hum que filósofo que estoy, mejor me como algo y me voy a dormir un ratito.
28/02/05
Hoy tuve un problema con Romeo, Que tipo jodido!
Me parece que en cada barrio hay un tipo jodido y éste es el representante.
Creo que de a poquito lo voy corrigiendo.
Siempre venía, rompía las bolsas de basura, meaba donde quería y miraba con cara de canchero, y eso es lo que más me jode.
Hoy no aguanté más, salí, lo ví, le dí una vueltita alrededor y se armó la gorda. Me lastimó un poco en el hocico, pero se fué con la cola entre las patas.
Me parece que ya no se hace tanto el piola.
Mi patroncito me lavó la herida y me puso una pomada que ya me está curando.
A veces pienso que si los humanos solucionaran sus cosas como nosotros, habría menos problemas y dejarían de ser tan cínicos y falsos. Pero bueno, no son perfectos, son humanos.
Las que me causan gracia, son las chicas, cuando me peleo, gritan mi nombre, como si yo las pudiese atender, o se dan vuelta con caras de sufrida, para no ver el desastre. A veces podrían ayudarme un poquito, no!!!
Bueno, son gajes del difícil oficio de ser perro, o peluche, de una familia querendona.
domingo, 20 de marzo de 2011
Misceláneas
15 de Junio de 2011
Que dificil es sortear las piedras en el camino elegido. Siempre aparecen, salen de la nada y ahi estan. Seria distinta la vida sin ellas? O son necesarias justamente para que podamos reafirmar la fortaleza de nuestra elecciòn. Quien puede saberlo? Tal vez los maestros reales, los que estan mas alla de los titulos y honores, los que vivieron y viven, solamente eso. O tal vez la simpleza y la honestidad con los demas y con uno mismo, la pureza en el espiritu y el transitar sin ningun apuro el sendero que nos conduce, sean las aguas que arrastran las piedras y las depositan a un costado...
Abril de 2011.
Tomo su pluma gastada por tantas letras y se subio a una nube de paz para escribir en el cielo.
Buen viaje y gracias, don Ernesto Sabato
Lloren guitarras, ha muerto Argentino Luna.
Luces en el Cielo
Dos nuevas estrellas aparecieron en el cielo, se encontraron, se sonrieron ,se saludaron y desparramaron su luz sobre todos los niños del mundo. Gracias María Elena Walsh y Hugo Midón.
Que dificil es sortear las piedras en el camino elegido. Siempre aparecen, salen de la nada y ahi estan. Seria distinta la vida sin ellas? O son necesarias justamente para que podamos reafirmar la fortaleza de nuestra elecciòn. Quien puede saberlo? Tal vez los maestros reales, los que estan mas alla de los titulos y honores, los que vivieron y viven, solamente eso. O tal vez la simpleza y la honestidad con los demas y con uno mismo, la pureza en el espiritu y el transitar sin ningun apuro el sendero que nos conduce, sean las aguas que arrastran las piedras y las depositan a un costado...
Abril de 2011.
Tomo su pluma gastada por tantas letras y se subio a una nube de paz para escribir en el cielo.
Buen viaje y gracias, don Ernesto Sabato
Lágrimas
Luces en el Cielo
Dos nuevas estrellas aparecieron en el cielo, se encontraron, se sonrieron ,se saludaron y desparramaron su luz sobre todos los niños del mundo. Gracias María Elena Walsh y Hugo Midón.
Un nuevo comienzo
Hoy se abrió nuevamente la puerta de mis letras amontonadas. Querian salir y no encontraban el camino. Parece que lo hicieron. Espero que se sientan cómodas y me acompañen nuevamente, para recorrer juntos nuestro camino.
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